Lo que me molesta ahora es la presión. No voy a soportarla más, nunca más. Porque quienes deben pagar son quienes cometen errores. Yo no estoy dispuesta a resignar mi libertad por nada ni nadie. No lo vale, no lo valen. El problema es que no ven cuán lejos estoy, cuán lejos estuve siempre.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

1 comentario:
Depende de qué libertad estás habalndo. A veces nos retienen ataduras invisibles y vivimos en la creencia de que somos libres.
Ojo con la lejanía, porque de vez en cuando nos hace sentir unos malditos ermitaños.
Publicar un comentario