jueves, 12 de febrero de 2009

Missing Silence

Rectificar el cauce de mi vida fue la más difícil tarea que me he propuesto. Lo más gratificante es sentir que lo estaba logrando, sentir que disfrutaba sonreír y ver sonreír a quienes me rodeaban. Recuerdo como si fuese ayer el momento exacto en el que oía aquellas palabras que casi no lograba entender, que me decían cuánto iba a disfrutar haber superado esa tormenta, la que vivía en aquel entonces. Por todo lo malo, iba a obtener lo bueno, pero doblemente, además de poder disfrutarlo más intensamente por no haberlo poseído nunca antes. Hoy estoy aquí, gozando de los placeres divinos de poder sentir que todo me importa un comino y que lo único importante siempre es lo que siento en cada pequeño instante y sólo a ello debo estar atenta, sólo a ello debo escucharlo como si fuesen sabias palabras, como las más sabias palabras que jamás pueda llegar a oír nunca jamás.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Ah... nada como eso.
Me ha pasado, y segurísimo que seguirá así.